En la línea del final de la marea,
donde empiezan los dominios del naufragio,
en el territorio estéril de las aguas al bajar
fui uno más con los despojos de la tierra y los del mar.

Amarte lastimaba demasiado.
Soñé dormir como hacen los ahogados.

En la línea que señala el fin del mundo,
en el soplo del paisaje fatigado
se diluye triste el horizonte cuando tú no estás
pero hallé tu espejismo sobre el mar.

Quererte me pesaba demasiado.
Soñé flotar como hacen los ahogados.
Amarte lastimaba demasiado.
Soñé dormir como hacen los ahogados.